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Una misión de “paz y soberanía”

  • Vigilancia de aguas recuperadas por Nicaragua es permanente
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El guardacosta 403 surca aguas recuperadas por Nicaragua en el mar Caribe, según un fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. LA PRENSA/G. MIRANDA

 

Elízabeth Romero

 

 

La presencia constante de guardacostas de la Fuerza Naval en las aguas recuperadas por Nicaragua, tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), no solo les ha permitido posesionarse del espacio marítimo en disputa por décadas con Colombia, sino que ha incidido en frenar actividades ilícitas como el narcotráfico y la pesca ilegal.

 

El patrullaje por esas aguas del mar Caribe es parte de la denominada misión permanente Paz y Soberanía, del Ejército de Nicaragua, desde noviembre pasado, explica el mayor Guillermo Centeno, funcionario de Relaciones Públicas del cuerpo castrense y el teniente de navío Francisco Javier Díaz, comandante del guardacosta 403, José Dolores Estrada.

 

Para llegar de Puerto Cabezas hasta la latitud 14-50 y longitud 80- 07, más o menos a 12 millas del Cayo Quitasueño y 19 millas de Cayo Serrana, hasta donde recorrió los últimos cuatro días la nave de la Fuerza Naval, se requieren por lo menos veinte horas, equivalentes a más de 200 millas náuticas de navegación.

 

El barco ha permanecido en misión en ese territorio durante 25 días, para luego ser relevado por otro guardacosta.

 

En un recorrido efectuado entre el jueves y el domingo por ese espacio marítimo no solo se pudo verificar el resguardo permanente de la Naval, sino que se notó poca presencia de pescadores nacionales, debido a la veda del camarón y la langosta establecida para estas fechas. El comandante de la embarcación, teniente de navío Díaz, considera que la ausencia de embarcaciones colombianas es porque el Gobierno de ese país acata el fallo de la CIJ.

 

El costo que representa para el país sostener la misión permanente por esas aguas verdeazuladas, ricas en variedad de especies marinas, es difícil de cuantificar, según el jefe de la capitanía de Puerto Cabezas, teniente de navío Lenín Rodrigo Amador.

 

Este puso de ejemplo que mantener en el mar una embarcación pesquera representa un costo de 300 mil córdobas; la misión de un guardacosta en alta mar significa varios miles de córdobas más que no pudo precisar.

 

Según apreciaciones extraoficiales de algunos soldados, el Estado invierte en ese tipo de misión solo en combustible unos tres mil galones.

 

Tanto Díaz como Amador señalaron que en cinco meses que lleva la misión Paz y Soberanía, únicamente han capturado dos embarcaciones sospechosas de actividades ilícitas como el narcotráfico.

 

Después de la resolución de La Haya,

 

la Fuerza Naval ha mantenido un relevo permanente por esas aguas, afirmó Amador, quien consideró que uno de los logros alcanzados ha sido garantizar seguridad a los pescadores para que puedan faenar en esas aguas.