Opinión

La expresión musical popular centroamericanay la herencia africana

Manuel Monestel

 

Centroamérica es un territorio rico en intercambios culturales que datan de distintos momentos históricos y provenientes de diferentes puntos geográficos.

 

El dinamismo de esos intercambios y los productos generados por esos procesos, son hoy la base de la expresión popular musical centroamericana.

 

A lo largo de nuestra historia reciente, muchos investigadores, antropólogos, musicólogos y folcloristas han recopilado y registrado muestras de esos productos musicales vernáculos y ancestrales.

 

Todos esos aportes investigativos y recopilatorios son de vital importancia para aproximarse a un perfil musical del istmo. Dicho perfil, aunque contiene elementos de la América precolombina y de lo europeo colonizante, muestra una fuerte e innegable influencia de la Diáspora Africana , la cual, en períodos coloniales y poscoloniales, ha constituido una base sólida y dinámica para la construcción de diferentes expresiones musicales.

 

Los pobladores afrodescendientes en particular, y la población centroamericana en general, tienen un denominador común que es su ancestro africano y la rica herencia cultural correspondiente.

 

Las circunstancias y los momentos históricos distintos en que los pueblos de origen africano se establecen en el litoral centroamericano determinan sus rasgos diferenciantes dentro de sus similitudes y coincidencias.

 

Se vislumbran en el espectro étnico cultural centroamericano caribeño varios grupos, que, por sus rasgos lingüísticos o históricos, se destacan dentro de la raíz africana común. Así, puede identificarse la cultura creole angloparlante y de origen principalmente fanti-ashanti en lugares como Limón en Costa Rica, Bocas del Toro en Panamá, Bluefields y Belice, la cultura garífuna hispanoparlante en Honduras y Guatemala y angloparlante, mayoritariamente, en Belice, con origen en Nigeria y posiblemente con antecedentes en las culturas yoruba o igbo. Los congos de Panamá y los miskitos en Nicaragua son otros ejemplos.

 

“En el siglo VII los indios mosquitos habían integrado en sus comunidades a algunos bucaneros europeos y también a esclavos africanos huidos o supervivientes de naufragios”. (Linenbaugh Meter y Rediker Marcus: La Hidra de la Revolución, Editorial Crítica, Barcelona, 2005).

 

La cita muestra cómo lo africano iba integrándose al paisaje cultural centroamericano de distintas formas y en condiciones diferentes, las cuales, con el paso de los años convergen en una América Central afrocaribeña, multilingüe y llena de sonoridades musicales.

 

Todos estos pueblos se manifiestan con expresiones musicales particulares que constituyen un amplio abanico que ha acompañado su historia a lo largo de los tiempos.

 

“El lugar que la música ocupa en la cultura africana tradicional presenta diversos aspectos: desde el puramente tonal al lingüístico y el sociodramático. Aislada de su contexto sociodramático, la música pierde parte de su sentido”. Y agrega que “cuando más claramente comprenda el oyente la función de esta música tanto más… llegará a comprender que la repetición es uno de los medios fundamentales que la música utiliza para cumplir su cometido”. (Akin Euba: “África: entre el tambor y el tocadiscos”, en /El Correo/, UNESCO, junio de 1972).

 

De alguna manera y consecuente con la cita, la música de origen africano en Centroamérica, sin menoscabo de sus influencias europeas y americanas, continúa respondiendo a ese contexto sociodramático, cumpliendo funciones bastante claras en la comunidad y respondiendo orgánicamente a los procesos sociales que la originan, a pesar de la cultura de masas y los procesos globalizantes.

 

En este contexto se pueden identificar varios y diversos ritmos o expresiones musicales como el mento, el calypso, el palo de mayo, chumba, parranda, punta, punta rock, además de los ritmos de los congos de Colón en Panamá y otras expresiones que combinan la música y la danza como la cuadrilla o cuadrille.

 

Las expresiones musicales afrocaribeñas en Centroamérica son de alguna manera una suerte de conducto por él que transitan otras expresiones culturales. Así, la tradición oral o literatura no escrita se muestra por medio de canciones o formas musicales.

 

Personajes de la literatura popular como la araña Anancy, son retomados en su esencia ética y filosófica por hacedores de canciones como los calypsonians.

 

Por otra parte, expresiones culturales como la culinaria, la dancística, así como temas históricos y sociales se reflejan también en el cancionero afrocaribeño centroamericano.

 

Las investigaciones formales sobre estos temas, existentes o por venir, tanto como la revaloración de nuestras raíces africanas, serán de gran utilidad para abrir nuevos espacios de integración, así como para propiciar acercamientos regionales a la luz de las coincidencias culturales e históricas.

 

El autor es músico