Opinión

La crisis de la deuda de Estados Unidos

videos

 

 

El comentarista internacional de temas latinoamericanos y educación para el desarrollo, Andrés Oppenheimer, advirtió en su columna de esta semana en El Nuevo Herald, que el acuerdo del presidente Barack Obama con el Congreso de Estados Unidos “para evitar caer en mora con la deuda norteamericana, tendrá un impacto negativo en la región”.

 

Como se sabe, el lunes de esta semana las dos grandes fuerzas políticas de Estados Unidos en el poder Ejecutivo y el Congreso, acordaron subir el techo del endeudamiento público en 2.1 billones de dólares, para aumentarlo de 14.3 billones a 16.4 billones de dólares, y no volver a discutir el asunto hasta en el 2013, después de las elecciones del próximo año.

 

Pero además de subir el techo de la deuda de Estados Unidos en esa magnitud, el acuerdo manda a recortar gastos gubernamentales por 2.5 billones de dólares, en dos etapas que abarquen 10 años, así como formar una comisión bipartidaria de 10 expertos que recomiende un recorte adicional de gasto público por 1.5 billones de dólares. Este deberá ser aprobado en diciembre de este año y en caso contrario el ajuste entrará en vigor automáticamente, en el 2012, afectando sobre todo los gastos de Defensa.

 

Según Andrés Oppenheimer, el acuerdo bipartidista para subir el techo de la deuda pública estadounidense y al mismo tiempo reducir drásticamente el gasto fiscal, “muy probablemente retrase aún más la ya tímida recuperación de Estados Unidos, y afecte en mayor o menor medida a todos los países latinoamericanos”.

 

En respaldo de su opinión el comentarista cita en su columna al economista Osvaldo Kacef, encargado de desarrollo económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de Naciones Unidas, quien le dijo que el acuerdo de Estados Unidos sobre la deuda “afectará a América Latina en el corto plazo, porque producirá una desaceleración del crecimiento norteamericano que conllevará a una reducción de las importaciones y una disminución del flujo de turistas estadounidenses hacia la región (…) El impacto más inmediato lo van a recibir los países que tienen un comercio más intenso con Estados Unidos, que son México y los países de Centroamérica”, precisó Kacef, quien agregó que “para los exportadores de materias primas de América del Sur, incluyendo los países petro-dependientes como Venezuela o Ecuador, los exportadores de minerales como Chile y Perú, y los exportadores agrícolas como Brasil y Argentina, el impacto será directo”.

 

Al gobierno de Nicaragua le interesa ante todo que Estados Unidos resuelva la crisis sobre su deuda, porque una buena parte de las reservas internacionales del país estimadas en más de 1,700 millones de dólares, está compuesta por bonos estadounidenses. De manera que el acuerdo logrado en Washington a principios de semana debe haber sido satisfactorio para el gobierno de Daniel Ortega. Sin embargo hace falta valorar cuáles podrán ser las consecuencias colaterales del acuerdo estadounidense, a la luz de los criterios de los expertos económicos citados por Andrés Oppenheimer.

 

Si la reducción del gasto público estadounidense va a afectar la economía de los países latinoamericanos en los términos señalados por el economista de la Cepal —citado por Andrés Oppenheimer—, en lo que concierne a Nicaragua el daño no sería tan grave, supuestamente, ya que la economía exportadora nicaragüense se ha desplazado bastante desde Estados Unidos hacia Venezuela, en términos muy favorables para la parte nicaragüense, y se está reorientando también hacia China y Rusia. De manera que una vez que se ha salvado o protegido el valor de los bonos estadounidenses que forman parte de las reservas internacionales de Nicaragua, para el gobierno de Daniel Ortega es mayor la preocupación causada por la grave enfermedad que sufre su gran benefactor Hugo Chávez y un eventual cambio de gobierno en Venezuela, que dejaría de ser el gran suplidor.

 

Por lo demás, lo que ha venido a demostrar y confirmar una vez más la crisis de la deuda de Estados Unidos, así como también la de Europa, es que nadie (ya sea persona, familia, empresa o país pobre o rico), puede gastar más de lo que produce. Y que el endeudamiento para cubrir los déficits públicos siempre tiene límites, más allá de los cuales lo que hay es una inevitable situación de crisis, que se puede convertir en catástrofe si no se reducen a tiempo los gastos gubernamentales y se incrementa la economía.

 

En todo caso, las crisis representan una manera de existir del capitalismo, que al resolverlas más bien se fortalece y no está desapareciendo como creen y esperan sus enemigos desde los tiempos de Vladímir Ilich Lenin.