Reportajes

Medicina a prueba de madres

  • La medicina moderna avanza y con ella va cambiando la manera de ser madre. Desde la forma en que nacen ahora los bebés, hasta cómo son alimentados, todo ha revolucionado gracias a la modernidad, ¿pero qué conviene más?
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Cuando un niño es alimentado con leche materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida, se desarrolla sano. Sin embargo, algunos médicos recomiendan leches artificiales desde el nacimiento.

 

 

Por Martha Solano Martínez/ Fotos de LA PRENSA/ Guillermo Flores.- Es jueves. En una pequeña casa del barrio Benedicto Valverde, por el Colegio Quinta Nina, en Managua, Rendy Zamora, una morena de 27 años, apacigua el calor de la tarde con un pequeño abanico mientras espera que lleguen sus invitadas.

 

Sentada en un sillón, amamantando a su bebé, la mujer trata de mantener despierta a su pequeña Lisbeth, de dos meses de nacida. Ésta es una niña afortunada. Desde antes que naciera, su madre había decidido darle leche materna como único alimento durante los primeros seis meses de vida y así asegurar la salud y buen desarrollo de su hija.

 

Pero Zamora no nació aprendida. Fue hasta hace poco que supo de los beneficios de la leche materna y descubrió las ventajas económicas y ambientales de alimentar a los críos con su propia leche, una medida que para algunos es sinónimo de estatus y para otros sinónimo de “modernidad”.

 

En esta casa humilde, de bloques, se dan cita cada semana un grupo de cinco mujeres recién alumbradas. Todas han decidido dar el pecho como alimento exclusivo para sus hijos. En cada encuentro aprenden algo nuevo sobre cómo ser mejores mamás gracias a los consejos de Martha Cruz, una promotora de la Fundación Soya de Nicaragua (Soynica).

 

Soynica promueve la lactancia materna exclusiva como una medida para prevenir enfermedades. Según ellos, se trata de recuperar la “soberanía alimentaria”, que no es más que el alimentarse sanamente.

 

 

 


A través de charlas y talleres, Soynica promueve la lactancia materna exclusiva y da a conocer las desventajas de alimentar a los bebés con leches artificiales.

 

 

Con el pasar de los años la medicina se ha ido modernizando y a la par ha ido revolucionando la manera de ser mamá, desde la etapa de la gestación, el momento del nacimiento, hasta los primeros años de crecimiento de los hijos.

   

Ahora es más común que un bebé nazca por medio de cesárea que por parto natural. Y aunque haya muchos mitos en torno a esto, más adelante un ginecólogo explicará sus razones sobre esta práctica.

 

En cuanto a la lactancia materna, aunque en el país existe una Ley que la promueve, muchos médicos y el mismo sistema de seguridad social contradicen esta regla, recomendando marcas de leche o suministrándole a las mamás la cantidad de potes necesarios para alimentar a los bebés durante los primeros seis meses.

 

Aunque ahora se crean leches artificiales para suplir cada problema o enfermedad que puedan presentar los bebés, como explica Gabriela Martínez, nutricionista de Soynica, a largo plazo los beneficios resultan menores en comparación con las consecuencias que conlleva su consumo.

 

Es por eso que Soynica y algunas organizaciones médicas comparten la idea de que en lugar de proporcionar leche artificial, el sistema previsional debería promover una mejor alimentación en las madres, entregando bonos o dinero en efectivo.

 

“Los humanos somos los únicos seres que usamos leche de otros animales para alimentarnos... nacemos bebiendo leche y morimos tomando leche aunque no la necesitemos”, comenta Martínez.

 

La medicina ha desarrollado un sinnúmero de leches, con lactosa, sin lactosa, de soya, anti reflujo, hidrolizadas... y aunque se diga que son leches “maternizadas” no dejan de ser leches derivadas de la leche de vaca, con nutrientes en calidades y cantidades mayores a las que el bebé necesita.

 

De ahí que muchos bebés que son alimentados con estos productos durante sus primeros meses de vida desarrollan enfermedades que ahora se creen comunes, como el reflujo, la intolerancia a la lactosa, entre otras.

 

Según la nutricionista, ese consumo innecesario de leche derivada de la vaca se traduce en enfermedades crónicas que se van desarrollando a lo largo de la vida.

 

 

 


“Hay estudios que dicen que los niños que toman leche de fórmula tienden a tener problemas en el oído, otitis, diabetes, obesidad, hipertensión, problemas cardiovasculares. Los niños crecen bien, el problema es que cuando llegan a adultos presentan problemas, denotan alergias a algunos alimentos que antes no les hacían daño... todo tiene que ver con la alimentación que recibieron cuando eran tiernos”, comenta Martínez.

 

 

Además de las enfermedades a que conlleva el consumo de estas leches, la nutricionista resalta que éstas frenan el proceso de desarrollo de los bebés. Y “todo eso se podría evitar si se promoviera la lactancia materna como el alimento exclusivo para los bebés desde que nacen hasta que cumplen seis meses de edad”, explica.

 

El desconocimiento es uno de los principales factores que intervienen en el proceso de la maternidad.

   

Como explica el ginecólogo de Profamilia, José Antonio Delgado, las mujeres que acuden al sistema público y previsional, muy pocas veces reciben la información necesaria para prepararse al momento del parto y la lactancia.

 

La atención prenatal es limitada por el tiempo del que disponen los médicos para cumplir con la cuota de pacientes en su agenda.

 

Es por esto que la mayoría de las pacientes llegan al momento del parto sin ninguna preparación, lo que provoca que el número de cesáreas se dispare. Algunas veces “por conveniencia del médico y otras por comodidad de la paciente”, comenta el doctor Delgado.

 

La “conveniencia” del médico se basa en prevenir que haya alguna complicación al momento del parto. Si existe alguna indicación de que el bebé o la mamá podrían sufrir alguna consecuencia negativa producto de un parto natural, entonces recurren a la cesárea.

 

Pero sin querer ver la cesárea como un método malo, el galeno acepta que con esta práctica se han venido a salvar muchas vidas.

 

“Sin querer desmitificar eso que dicen que ahora se hacen más cesáreas que antes, en los últimos 20 años las técnicas de cesárea han mejorado y están orientadas a disminuir el tiempo de la cirugía y a mejorar los resultados del nacimiento”, dice el médico.

 

En las últimas dos décadas, la técnica de los médicos ha mejorado tanto que se calcula que del total de cesáreas practicadas resulta un 90 por ciento de éxito, y las habilidades de los médicos se han desarrollado tanto que una operación de éstas puede tardar entre 30 y 15 minutos.

 

 

Rendy Zamora alimenta a su pequeña Lisbeth con leche materna exclusiva. Sin embargo, no ocurrió lo mismo con su hija mayor, Geovanna, ya que no había recibido la información necesaria para saber qué era lo mejor para su hija.


En la sala de Rendy Zamora, han llegado ya una embarazada y cuatro mujeres recién paridas con sus respectivos hijos. Todos los bebés tienen una apariencia sana. Sudados por el bochorno de estos días, descansan sobre el regazo de sus madres, mientras éstas escuchan atentas a Martha Cruz, la promotora de Soynica.

 

   

Cruz les hace un breve repaso de las charlas anteriores, les recuerda la importancia de que se alimenten bien para que produzcan más leche y les comienza a explicar cómo es el proceso de desarrollo del cerebro de los bebés.

 

De pronto, de la plática surge el tema de la cesárea. De todas ellas, sólo una ha sido operada, pero fue por un motivo: el bebé era demasiado largo para que el parto fuera natural.

 

Una problemática que enfrentan las mujeres en el país es la poca información que reciben durante los controles médicos previos al nacimiento del bebé.

 

El doctor Delgado reconoce que la atención prenatal que se brinda, sobre todo en el sistema público y previsional, está incompleta.

 

A pesar de todo lo que se dice y se hace, el sistema médico del país es curativo y no preventivo, señala.

 

“La mujer no recibe información sobre cómo va ser el parto, la cesárea o la lactancia materna. En términos medios a eso se le llama parto psicoprofiláctico, o parto sin temor, que no es más que la preparación de la embarazada para que logre enfrentar el parto, la cesárea y el momento de la lactancia materna”, explica el doctor Delgado.

 

Según las normas de atención prenatal del Ministerio de Salud, extendidas en el 2008, el parto psicoprofiláctico se debe practicar en todos los hospitales, pero en la vida real no ocurre.

 

Las madres acuden a una cita mes a mes, cuando se trata de embarazos dentro del rango normal, sin complicaciones, y la consulta médica transcurre tan rápido que si la paciente tarda más tiempo en la sala de espera. Las preguntas del médico muchas veces se resumen en ¿cómo se siente? ¿Mareos? ¿Dolor de cabeza? Luego, escucha los latidos del corazón del bebé, chequea la presión y la temperatura de la madre y, si todo está bien, la consulta termina sin más.

 

No hay un espacio de diálogo en el que la paciente pueda despejar todas las inquietudes que tenga en torno al momento del parto y cómo amamantar a su bebé, sobre todo cuando se trata de madres primerizas.

 

El doctor Delgado opina que sí es cierto que la ciencia ha cambiado la maternidad, pero para beneficio de la madre, el bebé y el resto de la familia.

 

“La ciencia ha cambiado la maternidad a beneficio de la madre, del recién nacido y de la familia. La ciencia ha mejorado el trato a la mujer embarazada, ha mejorado los nacimientos y los pronósticos en salud de los recién nacidos. Por eso ahora la gente vive más”, comenta.

 

Desde su punto de vista como médico, aunque algunos hablan del abuso en la práctica de las cesáreas, consideraría verdaderamente innecesaria una cesárea, cuando los resultados no son los esperados.

 

“En ese caso, la cesárea innecesaria es aquélla que se practica tardíamente pero que al final no mejora los resultados en la salud del feto o de la mamá, es decir, aquélla en la que no se previene nada”, añade.

 

El doctor Delgado sugiere a las mujeres embarazadas que sean pacientes exigentes. Es importante que aprendan a preguntar cuanto se les ocurra cada vez que acudan a su cita prenatal.

 

Una mujer a quien se le explica cómo relajarse, cómo respirar a la hora del parto, logra una mejor labor de parto y eso se traduce en menos desgaste al momento del parto tanto del personal médico como de la madre, y —si es el caso— se podría evitar una cesárea.

   

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