Sección Domingo

El negocio de la ropa usada

  • La ropa usada, de segunda o ropa de paca como se le conoce en el mercado nacional, ha crecido en la última década, lo suficiente para ser un rubro del cual dependen al menos cinco mil familias tan solo en la capital de Nicaragua
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Por Róger Almanza G.

 

El olor a naftalina marca la ropa empacada. No huele mal pero es ese toque tan peculiar que golpea al olfato. Huele a ropa usada.

 

Tal como esa mezcla de olores que te ataca cuando entras a un comedor, el olor a la ropa de paca corre por los rincones de estos galerones en el mercado Oriental. Son largos y angostos y están llenos de pacas bien sujetas, cuadradas como bloques y forradas de plástico transparente que muestra si se trata de camisas, pantalones o ropa de cama.

 

Las marcas son lo de menos. Las hay desde las más populares que aparecen en las portadas de revistas de moda o comerciales de televisión, hasta los nombres que jamás se han escuchado.

 

Lo que realmente sorprende son sus precios. Aquí dentro de canastas metálicas, cajas de cartón y sobre mesas hay de donde elegir. Miles de piezas de ropa usada recién sacadas de las apretadas pacas se venden a 10 córdobas. “La que sea, la que a usted le guste”, oferta en voz alta el encargado de este espacio. Mientras decenas de manos tiran, buscan, agarran las piezas.

 

“Son de segunda pero mucha vale la pena”, comenta doña María Sandoval, acompañada por su pequeño nieto al que viste solo con ropa de paca. “No hay otra opción para vestir, al menos no para nosotros. Aquí encontrás buena ropa y es barata... Y para que sepa no solo los palmados venimos, yo he estado escogiendo ropa a la par de mujeres que ni parece que se vistieran de ropa de paca”, asegura doña María, y en secreto acepta que compra de paca desde hace 20 años.

 

Pero hace dos décadas la ropa de paca no era el gran negocio de hoy en día.

 

El sociólogo Cirilo Otero explica que la ropa de paca, hace poco más de dos décadas, estaba relacionada con la caridad, se trataba como ayuda a las familias damnificadas por distintos fenómenos naturales. “Generalmente eran administradas por las iglesias u organismos que recibían como donación estas pacas”, comenta Otero.

 

Sin embargo, “alrededor de 10 años atrás la ropa de paca comenzó a tomar este giro de negocio, al que hoy se cuentan decenas de grandes mayoristas”, dice Otero.

 

El negocio

 

 

Por razones de importación, este es un negocio “bastante grande”, valora el sociólogo, al analizar que 97,000 pacas fueron declaradas en la Dirección General de Ingresos (DGI) en el año 2011.

 

Sin sumar las pacas que entran sin declararse al país, Otero estima que al menos son cinco mil familias del sector urbano las que están en este negocio, al menos en Managua, lo que podría significar 30 mil personas que subsisten del mismo.

 

“En los últimos diez años esta actividad comercial se ha convertido en un rubro importante, porque la cantidad aumentó y la distribución se ha extendido en todo el territorio nacional”, señala Otero.

 

Uno de estos mayoristas es Marlon Alegría, en cuya bodega siempre hay en reserva no menos de 500 pacas.

 

En el negocio de Alegría, ubicado en el mercado Oriental, se vende mensualmente 200 pacas. “En las distribuidoras más grandes de pacas podrían estar duplicando esta venta”, afirma Alegría, que se dedica a este negocio desde hace 12 años.

 

Pero ¿quién las compra y dónde las venden? Porque no solo en los mercados se vende ropa de paca.

 

Al menos en la distribuidora de pacas de Alegría le vienen a comprar en su mayoría clientes del norte del país. Estelí, Matagalpa, Jinotega, son sus mejores clientes, además de varias zonas de las Regiones del Atlántico Norte y Sur de Nicaragua.

 

Como rubro comercial este negocio de venta de pacas incrementó considerablemente en los últimos diez años, de acuerdo con la valoración de Otero, “sin embargo no hay estudios precisos que analicen en términos de ingresos y de solución de las necesidades, que este negocio proporcione a las unidades familiares”, señala Otero.

 

Y es que efectivamente las pacas aportan al país, pero, según Otero, en términos de circulación y no de producción.

 

La venta

 

 

Estos bloques de ropa, llamados pacas, pesan en promedio 100 libras y no todas se comercializan por igual.

 

Una paca de calidad estándar, llamada número uno, es relativamente “buena ropa”, dice Alegría, y su precio ronda los 2,800 córdobas.

 

Luego siguen otras calidades de pacas como la mixta premiun, que se cotiza en 3,800 córdobas y la mixta suprema cuyo costo llega casi a los seis mil córdobas.

 

La cantidad de piezas de ropa que vienen en cada paca depende del tipo que se elija, pero en promedio rondan entre las 160 y 300 piezas.

 

De aquí que cada comerciante minorista o que vende al detalle proponga los precios al comprador.

 

Es así que se encuentra ropa usada “de buena calidad” a precios muy cercanos a los de tiendas de ropa nueva.

 

Aquí, en estas tiendas de ropa usada de primera calidad se encuentran camisas desde los 150 córdobas, incluso pueden llegar a los 300 córdobas, para muchos clientes, demasiado caro para ser ropa usada.

 

Los precios incrementan también “porque a veces las compras de las pacas se hacen directas, es decir, no las mandan por Aduana, sino que uno mismo va hasta Estados Unidos a comprarlas”, asegura Alegría.

 

Tabú

 

 

“Las pacas llegan a todo el país”, afirma Otero.

 

Alegría comenta que tienen compradores que llevan las pacas hasta las comunidades de ciudades como Matagalpa, Estelí y zonas rurales de la Región del Atlántico Norte y Sur del país. “A estos lugares llevan las pacas más económicas, las más baratas, y al parecer se venden muy bien porque son clientes que mensualmente vienen a mi negocio”, dice Alegría.

 

Para los vendedores de ropa de pacas este sigue siendo un negocio tabú, donde muchos compradores entran con vergüenza y cuidando que sean notados lo menos posible.

 

“Yo tengo mis clientes de mucho dinero que se visten con ropa de paca, en el caso de este tipo de clientes, ellos me llaman y me piden la ropa seleccionada y solo vienen a traerla y listo, no son de los que andan buscando”, comenta Alegría.

 

Por su parte, Otero supone que este comercio continúa siendo tabú por su propio origen, cuando este tipo de ropa era destinada para las personas más pobres y damnificadas y en la cultura del nicaragüense la apariencia es muy valorada.

 

 

Las pacas en su mayoría vienen desde Estados Unidos y Canadá. La ciudades de EE. UU. que más exportadoras de este producto en Centroamérica son Miami, Nueva York y Houston.

LA PRENSA/U. Molina